| Chechu Biriukov. Foto: Jot Down |
Siempre se ha dicho que cuando uno se muere le llueven los reconocimientos. Todo el mundo dice cosas estupendas de él, ensalzando de manera tal vez desmesurada las virtudes que el difunto pudiera tener. Incluso los que han sido acérrimos enemigos dan por zanjados los frentes abiertos y reconocen el valor del contrincante fallecido. Ha sido así desde tiempos inmemoriales y en todos los órdenes de la vida. Nadie se lanza a criticar a quien no se puede defender.
Pues resulta que, de vez en cuando, aparecen personajes que aprovechan precisamente la indefensión que otorga la muerte de una persona para sacar a pasear los trapos sucios de aquellos con los que no



