En España estamos acostumbrados a que si una grada se pronuncia sobre un entrenador sea, en casi todos los caso, para pedir su dimisión o que lo echen. Muchas veces hemos oído en varios de los campos españoles el famoso canto de "¡(nombre), vete ya!. En Mestalla, Zaragoza o el Calderón lo tienen muy ensayado. Generalmente se trata de aficiones acostumbradas a ver buenos partidos y grandes resultados que cuando vienen mal dadas tratan de buscar el cambio rápido de entrenador, porque no es posible cambiar a la plantilla con la temporada en marcha. Muchas veces envidiamos la estabilidad de los banquillos ingleses, en los que los entrenadores tienen mucho más apoyo de los aficionados.
Por eso nos resulta llamativo que todo un pabellón se ponga a cantar eligiendo entrenador. Los Ángeles Lakers han despedido a Mike Brown tras un inicio desastroso de temporada, impropio de un equipo que ha sido tantas veces campeón de la NBA y que ha tenido en sus filas a varios de los más míticos jugadores del campeonato americano.
En su partido ante Golden State Warriors, la grada del Staples Center comienza a pedir la llegada del que ya fuera técnico de los Lakers, Phill Jackson.
La temporada que está haciendo el Athletic Club tiene muy preocupados, y con razón a los aficionados de bilbaínos ya que, tras la ilusión generada en la pasada campaña, la primera a las órdenes de Marcelo Bielsa, en la que el equipo desplegó un juego fantástico y encadenó una serie de actuaciones más que meritorias que le permitieron alcanzar las finales de la Copa del Rey y de la UEFA Europa League. En ambas salieron derrotados los rojiblancos y en ambas dieron una sensación muy diferente a la mostrada en gran parte de la campaña, con mención especial a la lección de fútbol que impartieron en Old Trafford ante el Manchester United. El final de la temporada fue muy duro con un Athletic que pagó la falta de rotaciones de su entrenador y el mal estado físico por agotamiento o lesiones de hombres fundamentales en el esquema del chileno como Ander Herrera.
En el fútbol, al igual que en otros deportes, hay un lugar para las tradiciones más arraigadas en los clubes. Son esas señas de identidad que, por encima del fugaz paso de entrenadores, jugadores o dirigentes, permanecen asociadas a la idiosincrasia del equipo, de su estadio, de su afición, de su gente. Son las cosas que trascienden a las generaciones que han ido pasando por las gradas de sus estadios, que visten sus colores con una devoción que muchas veces se escapa al entendimiento. Cuando uno lleva a su equipo en la sangre.
En el mundo del fútbol hay muchas de estas tradiciones emblemáticas aunque, seguramente la que mayor trascendencia tiene en el mundo es cuando en Anfield Road suena el You'll never walk alone retumbando en The Kop, la grada más mítica del fútbol internacional. Para los románticos del fútbol y mitómanos del deporte en general es una experiencia única vivir ese momento en directo.
Y como muchos saben, no es la del Liverpool la única afición que canta el You'll never walk alone. También equipos como el Feyenoord, Lazio, Borussia Dortmund y, sobre todo, Celtic de Glasgow oyen a sus aficionados entonar esa canción.
A continuación os dejamos el video de un Celtic - Liverpool jugado en Celtic Park con las dos aficiones unidas por una canción.
"El Real Madrid CF comunica que el entrenador del equipo de
baloncesto, Ettore Messina, ha presentado su dimisión de manera
irrevocable", confirma el club en un comunicado.
Con esta noticia, tras una abultada derrota ante Montepaschi Siena se despertaba el aficionado madridista acerca de su sección de baloncesto.
Ettore Messina considerado como el mejor entrenador europeo de los últimos años en Europa y habiendo tenido un currículum inmejorable y formando un equipo de ensueño en la ciudad rusa de Moscú con el CSKA.
Después de ver el gol (ver aquí) que Mesut Özil logró de falta directa en el partido de Champions League contra el Borussia Dortmund, nos viene a la mente la cantidad de jugadores talentosos que deleitaron en el fútbol europeo con el lanzamiento de libres directos llenos de clase. Desde casi la frontal del área o a muchos metros de distancia de la portería, hacían gala de su exquisito toque a balón parado con una efectividad que alguno de los grandes lanzadores actuales para sí quisieran.
Y entre todos, hoy rescatamos en nuestra videoteca este video de Gianfranco Zola, el pequeño gran jugador italiano, auténtico maestro del lanzamiento de faltas. Zola es, seguramente, uno de esos fenómenos que mostraron su enorme clase y no recibieron ni los elogios ni los reconocimientos suficientes para su tremenda clase.
El enésimo charco en el que se mete el entrenador portugués del Real Madrid es una de esas heridas siempre abiertas en el club. La cantera, su calidad, la proyección que los jóvenes valores de La Fábrica tienen en el primer equipo, la escasez de oportunidades y los que alcanzan a dar un paso que termina siendo fugaz por la primera plantilla han sido y son temas de polémica durante años en La Casa Blanca. Tal es así que Florentino Pérez en su primera época de presidente acuñó como ideario de club aquel famoso lema de Zidanes y Pavones que pretendía marcar como línea maestra en la política del Madrid el fichar a los mejores jugadores del mundo para que compartieran vestuario con futbolistas de la casa. Quizá ese fue el primer desprecio a la cantera, ya que se asumía que los canteranos en modo alguno serían esos "mejores jugadores del mundo", sino meros acompañantes y teloneros de la verdaderas estrellas firmadas a golpe de talonario.
Deschamps se pasó por diferentes medios españoles anunciando que Francia, hoy en día, es inferior a España, porque como La Roja no hay ninguna. Su planteamiento de salida fue punto por punto lo anunciado en la previa y los galos esperaron las acometidas de la selección española pertrechados atrás con la única intención de dejar pasar los minutos y tratar de lograr que un buen despeje se convirtiese en oportunidad por obra y gracia de Benzema.